El día central de la fiesta del Señor de la Ascensión de Cachuy ha sido el ayer, 13 de mayo. El Santuario del Señor de la Ascensión de Cachuy está ubicado en la provincia de Yauyos, a 3200 de altura, con 12 kilómetros de subida desde la carretera.

En Canchan, bajo Cachuy, estuvieron atendiendo los presbíteros Fico Bustamante y Edgar Romero con el diácono Pepe Carpio. En Cachuy, estábamos, los presbíteros. Alejandro Zelada, delegado episcopal, Niltón Pachas, Sadid Medina, Noé Goicochea, Roger Avalos, Miguel Chumpitaz, Michel Huamán y Leoncio Córdova, y los diáconos Emilio Olivares y Josemaría Melgarejo, natural de Catahuasi.

Atendían la sacristía y muchas cosas más la religiosas Madres Misioneras de Jesús Verbo y Víctima. Son muy recias, superan al sueño y al hambre. Trabajan más que algunos padrecitos. La directiva de la Hermandad también trabaja mucho y bien. Nos veíamos en el comedor de la Hermandad, junto con la policía y los médicos.

Los policías se turnaron durante la noche para conservar el orden, aunque el jefe de ellos estaba sorprendido porque “en este lugar la gente es muy pacífica, no pasa nada”. Estaba sorprendido que durante el día no había ningún revoltoso o borracho en la carceleta, pero que en la noche cuando fue a revisarla estaba llena de gente que dormía; el presidente de la hermandad le dijo que “no estaba bien sacar de la carceleta a los voluntarios”, pero tuvo que hacerlo por si acaso, para tener un sitio para los “revoltosos”.

Contaba también el presidente de la hermandad que el año pasado una peruana-norteamericana había hecho un estudio sobre las peregrinaciones nacionales. Vieron que Cachuy es el tercer santuario en convocatoria, unos 40 mil (Chapi, Arequipa congrega unos 100 mil). Sin embargo, Cachuy estaba en el primer lugar de “espiritualidad”, por la devoción, confesiones y celebraciones litúrgicas.

Este año ha habido más penitentes y más peregrinos. Vi una señora que subía descalza, muchas personas mayores, varios niños en los hombros de sus padres o en los brazos de sus madres; algunos, en caballo. Este año, solamente una moto se ha caído: llevaba a una señora; menos mal que la ambulancia estaba lista. Entre los clérigos, el record de subida ha sido de Josemaría (3 horas y 5 minutos).

Muchos peregrinos han hecho penitencia, cumpliendo sus promesas, y regresan agradecidos por haber estado en este espacio de misericordia divina.

 

Publicado por Leoncio Córdova Vega